Rick W Mercer convierte una ranchera de los ochenta en leyenda con «4 Door Sexy Beast»

Rick W Mercer, guitarrista, músico de estudio y compositor del sur de Ontario (Canadá), presenta «4 Door Sexy Beast», una canción que habla de un coche y que en realidad habla de mucho más: de la memoria, de quiénes fuimos y de los pequeños objetos que nos hacen.
Mercer creció en Waterford, Ontario, entre bluegrass, blues, honky-tonk y rock, y aprendió la guitarra mirando a Led Zeppelin y Jimmy Page, a Stevie Ray Vaughan, Muddy Waters, Eric Clapton y Robert Johnson. Todo eso está en el tema, pero sin exhibirlo: se nota en cómo dobla una nota o en cómo deja respirar el ritmo.
«4 Door Sexy Beast» se apoya en un blues de tempo medio con aire de rock and roll clásico y de Americana: batería sin alardes, un bajo que camina firme y guitarras cálidas, con los vientos poniendo el brillo vintage. El saxo es de Artis Locmelis, de la Latvian Blues Band, y le da a la canción un alma de las de antes.
La letra convierte un humilde Ford Fairmont de mediados de los ochenta, con sus faros cuadrados, sus llantas cromadas y su asiento corrido, en un símbolo de libertad y juventud. Mercer lo trata con cariño y con humor, sin rastro de ironía: una ranchera de cuatro puertas que nadie metería en una canción de rock y que aquí se convierte en toda una «bestia sexy».
«4 Door Sexy Beast» ya suena en The Beerman Club Radio.
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